lunes, 25 de agosto de 2014


“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.” - Paulo Coelho.

Dicen que pase lo que pase, todos nosotros permanecemos en los lugares donde hemos estado, en el alma de las personas que hemos conocido. O al menos… una parte de nuestro ser. Los años pasan, creces, y te paras a mirar atrás solo para ver cuántas cosas has dejado. ¿Acaso la vida no es un camino continuo repleto de errores? Con seguridad, puedo decir que sí. Aprendes, te levantas y entonces luchas. Luchas porque no hay nada que puedas hacer para evitarlo, puede que no lo creas, pero si estáis destinados a equivocaros lo haréis y luego entenderéis que era necesario para ser la persona en la que ahora te has convertido.

Y sufres, sufres porque en ese camino de equivocaciones, de errores, te das cuenta de que también has perdido personas importantes. Aquellos que creías que siempre iban a estar a tu lado, aquellos por los que sin duda hubieras dado tu vida en algún momento de tu pasado.
Ahora, no queda más que seguir adelante intentando no volver a cometer esos mismos errores…

Llegas a pensar que no hay nada por lo que puedas luchar, pero una vez más te equivocas, porque siempre hay algo por lo que luchar. Sea por una persona que perderás con el paso del tiempo, o incluso por lo sueños que quieras cumplir. Porque los sueños no son nada si no luchas por ellos.

Sientes el infinito justo delante de tus ojos. La brisa, las nubes, el sol del amanecer, tal vez no lo toques con tus propias manos… pero siempre están ahí, acompañándote a donde quiera que vayas. Sientes a las personas pequeñas dentro de ese infinito que es el mundo, te das cuenta de que tú eres uno más, alguien que juega dentro de un tablero de ajedrez llamado destino. Entonces, es cuando rezas a todo aquel que pueda escucharte para que algo cambie, pero ¿acaso no somos nosotros mismos los que tenemos que cambiarlo? Tal vez tengamos un destino escrito, nunca podremos saberlo, pero si creemos en él también debemos de saber que somos nosotros los que tenemos que caminar por esa senda que ahora vemos tan lejana. Y de nuevo, vuelves a cometer errores.

La vida no está hecha para que todo sea perfecto. En la mayoría de las ocasiones pierdes, no solo batallas diarias, sino también personas. Bien porque te alejas de ellas, bien porque aunque las sientas tan cercanas la muerte decide que ha llegado su hora.
Y te preguntas, ¿entonces merece la pena vivir? Hay una respuesta clara, algo que no puedes dejar pasar… plantéate algo, ¿merece la pena tirar todo por la borda y dejar de luchar?
Rendirse a la oscuridad, a la muerte no es algo que debamos de aprender, es algo que debemos de evitar. Puedes pensar, y claro, lo piensas… que tal vez no valgas para nada más que para equivocarte y dañar a todos esas personas que tienes a tu alrededor. Crees que es mejor dejar todo y no mirar nunca atrás, aunque siempre terminas haciéndolo. Por más que no quieras, miras atrás y te preguntas ¿por qué lo hice?

Porque hay que seguir adelante, porque tienes que vivir, porque tienes que luchar. ¿Merece la pena? Tal vez no lo parezca, el final del camino no ha llegado para que en este veas si ha merecido o no la pena todo el esfuerzo. Pero sí que vale la pena intentarlo.

Incluso estando en lo más alto de un rascacielos, donde tienes el poder del universo a tus pies, tus ojos no pueden ver algo diferente de lo que ya sabes. Millones de personas, día a día luchando por cientos de cosas. Una familia que alimentar, un sueño que cumplir, alguien a quien cuidar… hay demasiadas cosas que podemos hacer, no, que debemos de hacer. Incluso equivocarnos, para luego intentar no cometer de nuevo ese error. Nadie dijo que todo fuera fácil, ¿pretendías acaso que lo fuera? Te diré algo, si hay algo que siempre harás es tropezar con la misma piedra, una y otra vez hasta que caigas al suelo y creas que no volverás a levantarte nunca más. Al final lo haces, por más que te duela, por más que no quieras seguir… lo haces porque esa es la filosofía de la vida. Estamos para cometer errores y también para luchar.

Al final es algo tan sencillo como una simple palabra, vivir. Tú eliges al fin y al cabo si quieres vivir caminando de pie o dejar de luchar haciéndolo de rodillas. Todo va y viene, la familia, la amistad, el amor… pero lo que siempre permanece a tu lado es tu propia vida, y jamás debes permitirte dejar de luchar por ella.

19:40 Lore Muriana Cuenca

“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.” - Paulo Coelho.

Dicen que pase lo que pase, todos nosotros permanecemos en los lugares donde hemos estado, en el alma de las personas que hemos conocido. O al menos… una parte de nuestro ser. Los años pasan, creces, y te paras a mirar atrás solo para ver cuántas cosas has dejado. ¿Acaso la vida no es un camino continuo repleto de errores? Con seguridad, puedo decir que sí. Aprendes, te levantas y entonces luchas. Luchas porque no hay nada que puedas hacer para evitarlo, puede que no lo creas, pero si estáis destinados a equivocaros lo haréis y luego entenderéis que era necesario para ser la persona en la que ahora te has convertido.

Y sufres, sufres porque en ese camino de equivocaciones, de errores, te das cuenta de que también has perdido personas importantes. Aquellos que creías que siempre iban a estar a tu lado, aquellos por los que sin duda hubieras dado tu vida en algún momento de tu pasado.
Ahora, no queda más que seguir adelante intentando no volver a cometer esos mismos errores…

Llegas a pensar que no hay nada por lo que puedas luchar, pero una vez más te equivocas, porque siempre hay algo por lo que luchar. Sea por una persona que perderás con el paso del tiempo, o incluso por lo sueños que quieras cumplir. Porque los sueños no son nada si no luchas por ellos.

Sientes el infinito justo delante de tus ojos. La brisa, las nubes, el sol del amanecer, tal vez no lo toques con tus propias manos… pero siempre están ahí, acompañándote a donde quiera que vayas. Sientes a las personas pequeñas dentro de ese infinito que es el mundo, te das cuenta de que tú eres uno más, alguien que juega dentro de un tablero de ajedrez llamado destino. Entonces, es cuando rezas a todo aquel que pueda escucharte para que algo cambie, pero ¿acaso no somos nosotros mismos los que tenemos que cambiarlo? Tal vez tengamos un destino escrito, nunca podremos saberlo, pero si creemos en él también debemos de saber que somos nosotros los que tenemos que caminar por esa senda que ahora vemos tan lejana. Y de nuevo, vuelves a cometer errores.

La vida no está hecha para que todo sea perfecto. En la mayoría de las ocasiones pierdes, no solo batallas diarias, sino también personas. Bien porque te alejas de ellas, bien porque aunque las sientas tan cercanas la muerte decide que ha llegado su hora.
Y te preguntas, ¿entonces merece la pena vivir? Hay una respuesta clara, algo que no puedes dejar pasar… plantéate algo, ¿merece la pena tirar todo por la borda y dejar de luchar?
Rendirse a la oscuridad, a la muerte no es algo que debamos de aprender, es algo que debemos de evitar. Puedes pensar, y claro, lo piensas… que tal vez no valgas para nada más que para equivocarte y dañar a todos esas personas que tienes a tu alrededor. Crees que es mejor dejar todo y no mirar nunca atrás, aunque siempre terminas haciéndolo. Por más que no quieras, miras atrás y te preguntas ¿por qué lo hice?

Porque hay que seguir adelante, porque tienes que vivir, porque tienes que luchar. ¿Merece la pena? Tal vez no lo parezca, el final del camino no ha llegado para que en este veas si ha merecido o no la pena todo el esfuerzo. Pero sí que vale la pena intentarlo.

Incluso estando en lo más alto de un rascacielos, donde tienes el poder del universo a tus pies, tus ojos no pueden ver algo diferente de lo que ya sabes. Millones de personas, día a día luchando por cientos de cosas. Una familia que alimentar, un sueño que cumplir, alguien a quien cuidar… hay demasiadas cosas que podemos hacer, no, que debemos de hacer. Incluso equivocarnos, para luego intentar no cometer de nuevo ese error. Nadie dijo que todo fuera fácil, ¿pretendías acaso que lo fuera? Te diré algo, si hay algo que siempre harás es tropezar con la misma piedra, una y otra vez hasta que caigas al suelo y creas que no volverás a levantarte nunca más. Al final lo haces, por más que te duela, por más que no quieras seguir… lo haces porque esa es la filosofía de la vida. Estamos para cometer errores y también para luchar.

Al final es algo tan sencillo como una simple palabra, vivir. Tú eliges al fin y al cabo si quieres vivir caminando de pie o dejar de luchar haciéndolo de rodillas. Todo va y viene, la familia, la amistad, el amor… pero lo que siempre permanece a tu lado es tu propia vida, y jamás debes permitirte dejar de luchar por ella.