jueves, 31 de julio de 2014

Posted by Lore Muriana Cuenca on 19:12 No comments

Anoche tuve un sueño. Mis manos estaban entrelazadas con las tuyas mientras caminábamos con nuestros pies desnudos sobre la fría arena de la playa. Tu vestido blanco curvaba tu cuerpo al son de la brisa que la noche dejaba acariciando nuestros cuerpos. En tu rostro se reflejaba la felicidad mientras mis ojos se encontraban con los tuyos y mis labios esbozaban una sonrisa. No había palabras porque no eran necesarias. Nuestros corazones y el silencio podían decir muchas cosas más que pronunciando unas simples palabras que podrían ser capaces de perderse con el paso del tiempo. El sonido de las olas bailando su danza con la orilla llegó a mis oídos. Era magnífico escuchar esa clase de amor, un amor tan verdadero como el nuestro. 

A mi lado caminas cada noche, me sonríes, me besas, me amas.
Coges mi mano con fuerza mientras corres por la arena mojada enamorándose una y otra vez del agua del mar. Yo voy a tu lado, riendo y mirándote, enamorándome una vez más de cada sonrisa que me dedicas, de cada “te quiero” que me dices con la mirada. Y sueño, una vez más, por no perderte con el paso de los años. 

Cada noche deseo que vengas a mi lado para explorar esos lugares que siempre soñamos pisar. Seguimos sin decirnos nada y sigue siendo suficiente. Es suficiente con mirarte y acariciarte. Es suficiente con besarte y amarte. Siempre has sido lo que he soñado tener. Esos ojos y esa sonrisa que me acompañan noche tras noche, esa alma que escucha mi corazón cuando me siento perdido o simplemente no sé qué hacer. Sería capaz de entregarte todo al igual que tú me lo entregas a mí y juro que jamás dejaré escapar esa mano que ahora va de la mía en esta vida llena de soledad.
La brisa fresca de la mañana y de un nuevo amanecer me acompaña mientras mis pies caminan sobre la misma arena que tú y yo pisamos cuando la noche nos envuelve, cuando no hay más que oscuridad y el sonido de las olas.

¿Dónde estás? Porque no puedo verte, sólo puedo sentir una mano vacía, unos labios con la esencia de tus besos, un corazón que busca el tuyo con desesperación. Sé que estoy enamorado de ti, sé que eres mi vida y sin embargo, no sé dónde estás. No sé dónde encontrarte… Cada día recorro los mismos lugares en los que tú y yo hemos caminado junto al silencio de nuestras palabras, con la esperanza de ver tu rostro, de cruzarme con tu mirada una vez más y amarte como siempre quise hacerlo. 

Me pregunto si sólo será la noche la que nos acompañe para siempre, si serán mis sueños los que siempre me guíen de nuevo hasta ti, porque si es así sólo quiero fijar mi vista al horizonte y esperar a que el tiempo pase. Solo deseo cerrar mis ojos y que mis pasos me lleven de nuevo hasta el lugar donde tú estés, para mirarte, besarte, acariciarte, amarte y desear que este sueño no acabe jamás. 

Y ahora solo sé, que si vuelvo a abrir los ojos seguiré buscándote hasta que la oscuridad sea eterna y jamás nos tengamos que separar…
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