martes, 29 de julio de 2014

Posted by Lore Muriana Cuenca on 21:17 No comments

¡Hola a todos! ¿Cómo lleváis el verano? ¿Trabajando? ¿Ya de vacaciones? Hoy, y como 'Venganza entre palabras de amor' ya lleva tres semanas a la venta, quiero traer una publicación especial. Como dice el título... ellos ya forman parte de mi vida.

¿Por qué? Simplemente porque con ellos he iniciado este camino, que me llevará a muchos lugares, a derrotas y victorias, incluso alegrías y penas... pero ellos siempre serán los primeros. No se como explicar ese sentimiento que te recorre cuando sabes que alguien está leyendo algo que ha estado en tus manos durante tanto tiempo (porque no hay que olvidarse, los que auto publicamos sabemos que hay que escribir, corregir, corregir de nuevo y volver a corregir. Pulir la historia, y luego darle formato y elegir la portada... que eso también me llevó mucho tiempo)

Sólo se que tengo días buenos y malos. Días en los que pienso... ¿estaré haciéndolo bien? y otros en los que simplemente sé que este es mi sueño y que en los errores que pueda tener también estará la esencia de mi evolución. Todo vendrá como tenga que venir, pero jamás me rendiré porque nunca podemos rendirnos si queremos llegar a un objetivo por más que nos cueste, ¿no? Al menos es lo que yo he aprendido con el paso de los años... Pero el caso es que quiero ir al grano y no enrollarme (cosa que a veces es imposible) y mostraros, también contaros, quienes son estos personajes que formarán parte de mi vida para siempre... Os voy a dejar junto a sus fichas un pequeño extracto de su participación en la novela, así que para los que la habéis leído los recodaréis y los que no, espero que os guste :)


"Hacía tan solo un par de semanas que Seth había perdido al último miembro de su familia. Su tío abuelo Dylan, por parte de padre, había muerto de un terrible cáncer que le produjo una gran agonía durante años. Y a pesar de todo fue la última frase que le dedicó tumbado en su cama del hospital, la que se le quedó grabada en la mente.
«Nunca te olvides de quien eres, un Anderson»
Hasta al final había mantenido esa maldita frase que tanto odiaba. Ser un Anderson había significado que le señalaran con el dedo, que le juzgaran y creyeran que como sus antepasados antepondría siempre su estatus a las necesidades de los demás, para pisotearlos sin pensárselo dos veces.
Caminó al ascensor para ir al aparcamiento, mientras que volvió a desear haber nacido en otra familia. La carga de llevar ese apellido era mucho más grande de lo que la gente podía imaginar, incluso le habían dicho que se merecía haber crecido sólo. Acompañado únicamente de las riquezas que su familia había logrado a costa de todos los ciudadanos de la ciudad.  Lo único que podía hacer era acabar con la herencia de su apellido sin que nadie más sufriera la vergüenza que él había vivido durante tantos años. Tan solo tenía que limitarse a no tener hijos jamás.
Tampoco creía que fuera capaz de enamorar a alguien, así que aquello iba a resultar demasiado fácil..."


"«He esperado más de cincuenta años, aunque no haya sido consciente de ello, así que no me importará espera unos pocos días más para comenzar con mi venganza», pensó Kate.
—Claro, cuando usted esté libre señor Anderson —Kate sonrió después de responder —, no tengo prisa.
Aunque en realidad sí que la tenía.
—Está bien, entonces nos vemos en la misma cafetería en la que nos conocimos, a las seis y media de la tarde —Seth carraspeó —. Y por favor, llámame Seth.
—Gracias —respondió Kate antes de colgar el teléfono.
No podía describir la sensación que recorría todo su cuerpo después de colgar el teléfono. Se sentía bien, muy bien, pero por otra parte el terror de enfrentarse con alguien tan allegado a Ryan le producía nauseas. ¿Qué iba a decirle cuando le tuviera delante?
«Hola soy Kate y he venido del más allá para vengarme por lo que tu abuelo me hizo»
Se sentía demasiado cansada como para pensar en ello, es más, ni siquiera quería contar los días que faltaban para que los dos se reencontraran. Quería dormir, dormir mucho y no despertar jamás, la burla a la que estaba siendo sometida era demasiado grande como para poder soportarla. Pero no podía permitirse el derrumbarse, aunque lo cierto fuera que ya lo estaba.
Desde el momento en que le dijeron que solo podría salvarse enamorándose de Seth.
¿Cómo iba a lograr eso? Ya le odiaba, es más, deseaba matarle con sus propias manos. Y aunque fuera el único hombre que quedara en la faz de la tierra y fuera su única oportunidad de ser feliz, no le elegiría. Le gustaría ver a Daryon y a todos los que gobernaran aquellas “celestiales” tierras en la misma situación.
«Acabarían suicidándose todos, seguro», se animó..." 


"—Lo único que debes de saber, es que no estabas destinada a morir. Y yo, cometí el mayor error de mi vida…
El chico con esa dulce voz, volvió a hablar antes de dar un paso adelante. Sus alas blancas resplandecían de una forma impresionante. Kate se quedó impresionada, todo parecía un mal sueño del que nunca iba a despertar, pero sabía perfectamente que aquello era más real de lo que hubiera deseado. Aquel hombre, que respondía al nombre de Daryon, era alto y musculoso. Sus impresionantes ojos azules destacaban gracias al color oscuro de su cabello. Iba ataviado tan sólo con unos pantalones de color blanco, y poseía una exquisitez que sin duda podría atraer a muchas personas.
Pero la curiosidad iba más allá de eso. ¿Qué era lo que estaba haciendo allí? Y sobre todo, ¿qué era eso de que no estaba destinada a morir?
—Mi error fue dejarte entrar en la fiesta de compromiso de Ryan. Deberías de haber vuelto a tu casa y simplemente dejar que el tiempo pasara, hasta que por fin te olvidaras de él.
—¿Tu eres…? —el recuerdo era muy vago. Pero logró visualizar el momento en que un chico, muy parecido a él, le interrumpió el paso antes de entrar a la mansión.
El resto, había desaparecido. Pero en su mente, seguía existiendo aquella conversación con Ryan… y su maldito final. Cerró los puños sin creerse que su destino no fuera el de morir a manos de ese cabrón. Y si en realidad era así, el sufrimiento para ella hubiera sido el mismo durante muchos años. ¿Acaso hubiera sido fácil olvidar al amor de tu vida?
Desde luego que no, pero allí estaba, ante la presencia de un hombre con alas blancas. Unas alas que perdían poco a poco su volumen, a cada paso que Daryon daba dejaba un reguero de plumas a su espalda. Kate observó que nada más tocar aquel gélido suelo, estas se volvían de un color terriblemente oscuro antes de  desaparecer sin más.
Para su propio temor, pudo percibir el pánico en aquellos ojos azules.
Se armó de valor para acercarse a él y hacerle la pregunta que tanto estaba rondando por su mente. Aunque la respuesta no le gustara.
—Entonces, si no estaba destinada a morir. ¿Qué pasara conmigo ahora? —vio como Daryon se acercó a ella lentamente.
—Te daremos una nueva oportunidad..."


"Kevin observó cómo su amigo se alejaba con las manos metidas en los bolsillos. Le entristecía verle así de perdido, de derrotado, pero a decir verdad él no hubiera logrado ser tan fuerte como Seth si hubiera tenido que vivir la misma situación.
La pobreza de su familia le hizo ver la realidad de la vida, pero lo cierto era que a pesar de todo, él sí que había tenido una familia en la que respaldarse. Su mejor amigo siempre había estado solo, hasta el momento en que se conocieron en su primer día de universidad.
«¿Tú también me llamarás niñato por ser quién soy?», recordó que le preguntó cuándo se sentó a su lado.
«No, que tu familia haya logrado sus riquezas a causa de la pobreza de los demás, no significa que tú seas así, ¿verdad?»
Desde ese mismo instante, ambos se hicieron amigos inseparables. Kevin descubrió la belleza que albergaba el corazón de Seth, tanto era así que incluso la familia de Kevin lo tomo como si fuera de su propia familia, sin juzgarle en ningún momento.
Era lo mejor que a Seth le había pasado en la vida..."


"—¡Seth! —la mujer se acercó a él después de dejar los cuchillos y le dio un abrazo realmente cálido.
Amanda medía apenas un metro sesenta y cinco, no llegaba a los hombros de Seth. Estaba embarazada casi de siete meses, algo que le daba una belleza indescriptible añadida a su cabello de tono rubio como el oro y unos ojos azules más que perfectos. Aunque para Kevin la verdadera belleza de su mujer era su fino rostro con esa mandíbula algo marcada.
—Oye, que no llevas una década sin verme —Seth protestó.
—¿No puedo recibir a un amigo de forma cariñosa? —Amanda puso los brazos en jarras y le miró con los ojos entrecerrados —. Seth Anderson, no me provoques.
—Está bien —este levantó sus brazos a modo de rendición —, no lo haré, a cambio te ayudaré con eso. Ya sabes que aquí es el único lugar en el que de verdad me gusta cocinar. No entiendo porque en casa soy un completo desastre.
—Permíteme que te diga, y no te enfades, que eso es porque no tienes a nadie con quien compartir tu cocina. Prefieres hacer algo sencillo, que no te lleve mucha dedicación y por la que nadie te vaya a dar opinión. En serio querido —Amanda se acercó a Seth y puso sus manos sobre los brazos de este —, tienes que buscarte a alguien que te dé lo que mereces.
—Amanda… por favor. Ya sabes que tengo una vida demasiado complicada como para tener una relación con alguien.
—¿Complicada? —su amiga comenzó de nuevo a cortar la verdura mientras continuaba hablando —. No es eso lo que te asusta, te asusta que alguien entre tanto en tu corazón como para descubrir que hay dentro de este. Yo sé lo que hay en ti, como te sientes, como te tomas cada una de tus obligaciones o quehaceres —Amanda se giró para mirarle a los ojos —, no puedes obligarte a estar solo porque hayas tenido una mierda de vida. Sé que siempre has estado a solas, pero es hora de que dejes que alguien entre en tu corazón.
—¿Para qué? ¿Para qué me abandone como han hecho todos los que creía que estaban a mi lado? No quiero, gracias.
Seth metió sus manos en los bolsillos, sabía muy bien de lo que estaba hablando. Había estado la mayoría de su vida solo y ya bastante derrotado tenía su corazón como para permitirse que alguien lo terminara por destrozar.
—No puedes ser así para siempre —volvió a decir Amanda.
—Pues lo seré, me conformo con tener unos amigos como vosotros. Seré el padrino de vuestro hijo, ¿qué más puedo pedir? —el periodista le sonrió, con esa sonrisa tan dulce que no dejaba lugar a la discusión.
—Seth… —susurró esta en voz baja..."


"Maggie admitió ante Kate que jamás se enamoraría de nuevo, una promesa que se realizó el día que tuvo que ir al ayuntamiento para cancelar su boda.
Pero también le aseguro que tarde o temprano volvería a caer en esas mágicas y desgarradoras garras llamadas amor. Seguro que el destino tenía alguna sorpresa preparada para ambas, puesto que nadie se escapaba a los designios de este, y la voluntad de una mujer entristecida y desesperada no ayudaba en absoluto.
—Tú y yo deberíamos irnos a tomar algo para maldecir a los hombres o algo por el estilo —Kate rio ante el comentario de la mujer, realmente le hacía falta algo así —, ¿estas disponible el sábado?
Le hubiera dicho que sí, es más hubiera deseado mucho más irse de paseo o de compras con su nueva conocida, antes que tener que enfrentarse de nuevo a Seth. Pero lo cierto era que no podía escapar de su destino, no cuando al fin y al cabo tenía menos de tres meses para cumplir con lo que se había prometido.
—No puedo, he quedado con alguien ese día. Y aunque créeme que no me apetece —reiteró acentuando cada una de las palabras —, es importante.
—Cuando se trata de hombres, siempre es importante —añadió Maggie —, así que no te odiare, ni me convertiré en tu peor enemiga por haber rechazado salir conmigo de copas.
—Ahora sí que pareces un novio celoso, y eso que nos acabamos de conocer —era la primera vez que Kate bromeaba de esa forma. Y esa sensación de pequeña recuperación, de volver a ser una persona normal, le gustó —. En realidad se trata de un tema personal, me veo con un periodista de investigación. Él está ayudándome a encontrar a alguien y necesita que le aclare unas cuantas cosas.
«¿Y por qué no conocer mejor a Seth de paso?», era demasiado interesante como para rechazarlo ¿verdad?..."

'Venganza entre palabras de amor' por Loren Mills
Ya a la venta:

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