viernes, 13 de junio de 2014

Posted by Lore Muriana Cuenca on 17:57 No comments

—Vamos Seth, si sigues así llegaremos tarde a la reunión…

Todavía no puedo recordar con claridad el momento en que él y yo nos convertimos en amigos. Aunque tengo muy seguro de que fue desde aquel primer día que nos saludamos en la universidad.
Han pasado varios años y puedo decir con seguridad que le conozco más que cualquier persona. Seth ha sufrido tanto que aún no sé cómo puede mantener esa sonrisa en la cara, tal vez ahí esté su verdadera fortaleza… en sonreír siempre. Tengo muy claro porque eligió esta profesión, la misma que yo realizo cada día a su lado, supongo que ser periodista de investigación llena todos esos huecos que han quedado vacíos en su corazón.

Un vacío irrecuperable tras la muerte de sus padres cuando era un niño, después de crecer en una casa prácticamente a solas y sin amor alguno... Pero cada vez que resuelve un caso, se le ilumina tanto la cara que estoy seguro de que es feliz, al completo. Y aun así, como su amigo, no puedo evitar querer que tenga todo aquello que yo tengo fuera de las cuatro paredes de nuestra oficina. Una mujer a la que amar, con la que soñar tener una familia, y con la que descubra que no sólo tiene que confiar en mi para liberar su entristecido corazón.

Miro su apartamento, antes de que termine de arreglarse como muchas de las mañanas en las que vengo a recogerle antes de hora, y sólo puedo desear que esa soledad que hay en cada rincón de este desaparezca por completo…

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